Aprendizajes imprescindibles, repetición y falta de equidad.
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Aprendizajes imprescindibles, repetición y falta de equidad.

En la actualidad el concepto de equidad en educación, añade precisión al concepto de igualdad al atender a la singularidad del individuo, con el fin de garantizar su acceso, permanencia y progresión en el sistema educativo. Abordamos en esta entrada una reflexión sobre la definición de los aprendizajes imprescindibles del alumnado para superar los objetivos y las competencias clave,  la repetición escolar y la falta de equidad del sistema.

A nivel nacional tenemos pocos datos objetivos, fruto de la evaluación, sobre la equidad del sistema educativo español. Sin embargo algunos indicadores de las evaluaciones internacionales, en las que participa, nos permite conocer en qué punto nos encontramos.

Se aproxima la finalización del marco estratégico para la cooperación europea en el ámbito de la educación y la formación (Estrategia Europea 2020) y con respecto a nuestro país, entre otras conclusiones podemos citar las siguientes, referidas a la equidad del sistema educativo español:

  • A nivel europeo la tasa media de abandono escolar ha descendido hasta el 10,6 % en 2018. Representa un claro progreso en la consecución del objetivo principal de «Europa 2020» de situarla en el 10 %. En España esta tasa se sitúa en 2018, por encima del objetivo europeo, en el 17,9%; si bien desciende notablemente desde el año 2009 (30,9%).

Este dato se puede completar con dos aportaciones más, que obtenemos del Sistema Estatal de Indicadores de 2019 y del Instituto Nacional de Estadística.

La primera sería la tasa de idoneidad. Es una importante medida, propia del sistema educativo español y que muestra el alumnado que realiza el curso que corresponde a su edad. Las tasas de idoneidad del alumnado descienden a medida que se incrementa la edad. En España, en el curso 2016-17, en cuanto a las edades que se corresponderían con la etapa educativa de Educación Secundaria Obligatoria, un 85,7% de los alumnos de 12 años cursa primero de esta etapa educativa; un 74,4% de alumnos de 14 años, tercero, y un 68,6% de 15 años están matriculadas en cuarto o han iniciado FP Básica. Estamos hablando de educación básica y de escolarización obligatoria. Hablamos de repetición escolar.

La segunda viene referida a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan, ni reciben formación. A nivel europeo el porcentaje de estos jóvenes llega al 10,9 % en 2017. En España se duplica este indicador, hasta alcanzar al 20,2% de los jóvenes que no están empleados ni en sistemas de educación o formación

El objetivo nº 3 de la Estrategia Europa 2020 es el de promover la equidad, la cohesión social y la ciudadanía activa. Con dos puntos de referencia, uno vinculado a la escolarización en la etapa de educación infantil (ampliamente alcanzado por España) como una base para el posterior éxito educativo, especialmente en el caso de alumnos procedentes de entornos desfavorecidos. Pero que no acaba de conectar con el otro punto de referencia: el porcentaje de los que abandonan de forma temprana la educación y la formación, que debería ser inferior al 10%. Tenemos por tanto una fractura en el sistema educativo español.

Un análisis objetivo de esta disfunción nos lleva a pensar en una de las causas: la alta tasa de repetición de curso escolar, del alumnado en España. Con los datos actualizados a los 15 años, el 31,4% de los estudiantes españoles han repetido al menos una vez en primaria o secundaria. Esta tasa se mantiene inalterable en los últimos 10 años; siendo el promedio de la OCDE del 11%.

Tenemos, por tanto, dos datos objetivos de inequidad del sistema educativo español, la tasa de repetición escolar y la tasa de abandono escolar.

Otra evaluación internacional, PISA, nos indica que es determinante el nivel socioeconómico de las familias en la tasa de repetición del alumnado; siendo España uno de los países donde más incidencia tendría el índice económico, social y cultural del alumno y su familia, en la probabilidad de repetir curso y abandonar el sistema educativo.

La investigación de la OCDE, referida a España (Education Policy Outlook Spain 2018) indica que la repetición de curso no mejora los resultados de los estudiantes, aumenta de manera ineficaz el gasto público en educación (señala un coste equivalente al 8% del gasto total en educación primaria y secundaria. Conviene recordar que en 2016 el gasto medio por alumno en E. Primaria es de 4.985 euros por alumno, un 21,4% del PIB por habitante; en E. Secundaria el gasto es de 6.216 euros) y contribuye al abandono escolar prematuro a largo plazo.

Tal y como se indica en “La repetición de curso y sus factores condicionantes en España el verdadero problema no está en la tasa de repetición en sí misma, sino en el hecho de que ser repetidor se identifica habitualmente en la literatura como principal predictor del fracaso escolar (Rumberger,1995; Arregi, Martínez, Sainz y Ugarriza, 2009; Ou y Reynolds, 2010). Es decir

Son muchos los factores que pueden influir en la elevada tasa de repetición en España. Entre ellos podemos citar el gasto público por alumno, ratios y recursos, formación del profesorado, ejercicio de la autonomía de los centros educativos, cultura evaluativa…Es una realidad multifactorial. Pero de la investigación y el análisis de datos puede concluirse que, con carácter general, está siendo ineficaz y una quiebra del principio de equidad. Con una incidencia muy diferente en las comunidades autónomas,tal y como puedes observar en el cuadro de la parte superior-derecha.

Si además quieres comprobar los resultados de estas comunidades autónomas en PISA 2018, podrás reflexionar sobre el escaso impacto de las tasas más altas de repetición en la adquisición de las competencias objeto de evaluación. Puedes ver el mapa de resultados AQUÍ

Antes de terminar quiero hacer una reflexión, sobre la cultura evaluativa de los centros educativos y que alcanza al origen y al propio concepto de la repetición de curso escolar.

La repetición de curso es una estrategia que se utiliza habitualmente cuando los estudiantes no demuestran haber alcanzado unos niveles mínimos estandarizados de conocimientos o, en las edades más tempranas, cuando el alumno demuestra tener problemas de aprendizaje debido a su inmadurez o a sus deficientes habilidades sociales (Jimerson y Ferguson, 2007). Es decir, el reconocimiento social del aprendizaje depende, en gran medida, del diseño de los niveles de suficiencia.

¿Cuáles son esos aprendizajes imprescindibles para superar el curso?; ¿Están definidos en el currículo?,¿Quién los decide y cómo se deciden?; ¿Son adecuados, atendiendo a la evaluación interna de los resultados escolares y del proceso de enseñanza y aprendizaje, en el centro educativo?; ¿Garantizan una transición coherente entre cursos y etapas?; ¿Son el fruto aislado de los resultados de los instrumentos de evaluación del profesorado?; ¿Hay inercia en la toma de decisiones o estrategia para la mejora del aprendizaje?…

Hoy, 11-06-2020, se sabe que la Conferencia Sectorial de Educación entre sus acuerdos, para el próximo curso, cita que los centros educativos con el fin de recuperar los aprendizajes imprescindibles no alcanzados, por efecto de la pandemia y permitir al alumnado el logro de los objetivos previstos por cursos, habrán de adaptar sus programaciones didácticas, para el curso 20-01.

No es tarea fácil para el profesorado. Y supone reflexionar en torno a las preguntas anteriores.

Para promover el éxito de los estudiantes y evitar el abandono escolar, es clave la acción preventiva y el diagnóstico temprano de las dificultades de aprendizaje del alumnado. Desarrollar medidas para abordar las brechas de aprendizaje, apoyándose en decisiones fruto de la evaluación interna y externa, de los resultados de aprendizaje. Desarrollar la capacidad de los docentes para diagnosticar y abordar estas brechas y que la inspección de educación brinde el apoyo que el profesorado necesita para realizar esta labor.

Nos jugamos mucho. Está en juego la equidad y la eficiencia del sistema educativo.

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