La educación entra en campaña electoral. - Juan Jose Arevalo Jimenez
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La educación entra en campaña electoral.

Es un hecho normal, en una sociedad que cambia de forma vertiginosa e impredecible, que la educación esté en permanente crisis, al verse obligada a examinar, cuidadosamente, el cambio de paradigma,  y definir un juicio de valor para afrontar los nuevos retos adecuando la respuesta del sistema educativo.

La educación es una realidad multifactorial. Es ciencia, es derecho y también es política, que gestiona la emoción junto a la racionalidad.

En la madrugada de hoy (jueves) al viernes, día 7-07-2023, empieza la campaña electoral y vamos a leer y a escuchar propuestas, de diferentes partidos políticos, con la forma de novedades, cambios o reformas en la manera de implementar el ejercicio efectivo del derecho a la educación en nuestro país. Algunas de estas promesas ya son conocidas, otras están contempladas en la normativa y necesitan de dotación presupuestaria.

Algo común define a las campañas electorales, en materia de educación; la causa del partido prevalece sobre la causa de pactar un modelo educativo de consenso entre las fuerzas políticas, basado en la cooperación entre administraciones públicas y las evidencias de los logros conseguidos, de las asignaturas pendientes y de cuáles son las vías de mejora. Éste es quizás uno de los problemas más graves del sistema educativo español, por afectar directamente y de forma repetida en el tiempo, a las funciones de regulación, de financiación o de prestación de servicios para el ejercicio del derecho a la educación en España, y a los titulares de este derecho, así como al conjunto de relaciones, estructuras, medidas y acciones que se desarrollen al efecto.

Harari escribe, al comenzar su libro “21 lecciones para el siglo XXI”, que “los humanos pensamos más en relatos que en hechos, números o ecuaciones y cuanto más sencillo es el relato mejor”.

Entramos en campaña electoral y volveremos a escuchar frases y relatos sobre la educación en nuestro país. El gran pacto educativo está escrito en la Constitución Española (artículo 27); las divergencias, históricas, surgen al desarrollarlo. No obstante existe un gran consenso en cuanto a los derechos y obligaciones de los titulares del derecho a la educación, en la LODE (Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación). Existe además un acuerdo muy importante en cuanto a los principios y fines del sistema educativo, en base a la redacción original de la LOE, pues la LOMLOE ha mantenido, incluso, la redacción de algunos principios incorporados por la LOMCE. Pero asistiremos, seguramente, a un debate en negativo y con posturas enfrentadas. Un debate con pocas propuestas fundamentadas en la recopilación sistemática de información cuantitativa y cualitativa sobre el alumnado, así como  sobre  los factores que afectan a  los resultados del aprendizaje, especialmente el contexto socioeconómico que, fruto de la evaluación, resuelva los grandes problemas de nuestro sistema educativo.

También, hay bastante consenso en el diagnóstico de las asignaturas pendientes en materia educativa, en nuestro país. El documento, de este Gobierno, España 2050 “Propuestas y Fundamentos para una Estrategia Nacional a Largo Plazo”, recoge algunas de las principales debilidades del sistema educativo español, que habría que afrontar como oportunidades de mejora, en el futuro.

En España existe una alta tasa de repetición escolar (el 29% de los estudiantes, de 15 años, repite curso al menos una vez frente al 11% de la UE) y persiste un grave abandono escolar temprano (la tasa más alta de Europa). Por otro lado, se mantiene un acceso insuficiente a estudios postobligatorios (el porcentaje de la población de entre 25 y 34 años que había finalizado la ESO y seguía formándose en España es del 70% frente al 85% de la UE y de la OCDE).

Se está produciendo un estancamiento de los resultados de aprendizaje del alumnado, atendiendo a los datos de las evaluaciones internacionales (PISA, PIRLSS) que reflejan unos niveles de aprendizaje significativamente inferiores a los de la UE-8 (en comprensión lectora, matemáticas, ciencias y otras competencias relevantes), al igual que un nivel bajo de excelencia en estos resultados, frente a los niveles de desempeño de los estudiantes de otros países de nuestro entorno. Existe a su vez un problema de desmotivación del alumnado en la educación secundaria obligatoria, con unos niveles de satisfacción inferiores a los de la media de la UE-22

Otro grave problema, que nos acecha, es el de la segregación escolar, que en nuestro país supera la media europea y se ha venido incrementado, desde el año 2006.

Por último, padecemos un sistema institucional y de gobernanza demasiado burocratizado que acaba concediendo más atención a la promulgación de leyes y al diseño de la “estructura” que a la inducción de “procesos” y mejora de resultados; un modelo de coordinación poco eficaz entre el Ministerio con competencias en materia de educación y las comunidades autónomas; baja autonomía efectiva de los centros educativos y poca profesionalización de sus equipos directivos; carencias en el sistema de selección, formación y evaluación del desempeño docente, así como en la carrera profesional e insuficiente financiación del gasto público en educación, frente al de los países con los que tenemos que cooperar y competir en la economía global del conocimiento.

A pesar de que ha habido grandes progresos, en las últimas décadas, el sistema educativo español se enfrenta a problemas crónicos, como los señalados, y debe, además, afrontar nuevos retos demográficos y dar respuesta a los nuevos desafíos, desconocidos hasta la fecha, que la biotecnología, la infotecnología y la disrupción tecnológica, plantean a la humanidad; que carece de una lógica para encontrar respuestas seguras ante un mundo que no habíamos imaginado y que buscará en la educación a lo largo de la vida la salida a tanta incertidumbre. Porque está en el pensamiento común la convicción de que, en general, “tiene que nacer primero el nuevo modo de pensar, antes de que pueda nacer la nueva época”, como escribía el filósofo alemán Eduardo Spranger, en su obra “Cultura y Educación”.

Estamos en campaña electoral y puede ser interesante valorar, en el marco de la legislación vigente, de las evidencias que nos ofrecen las evaluaciones internacionales, así como de los compromisos educativos asumidos, por España, a nivel internacional, algunas de las propuestas de los diferentes partidos políticos, que vamos a ir conociendo, antes del día de las elecciones generales.

La primera propuesta analizada, en la próxima entrada de este blog, viene referida a la etapa de Educación Infantil. La propuesta que aparece en esta campaña electoral es que “la educación de 0 a 3 años será universal y gratuita”. Veremos los datos actualizados de matriculación en esta etapa educativa; cómo se regula esta cuestión en la Ley  Orgánica 2/2006 de 3 de mayo (LOE), modificada por la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) y qué nos dice la Unión Europea sobre el impacto de esta medida en la equidad de la educación.

 

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