El examen: un instrumento que condiciona la metodología y la evaluación. - Juan Jose Arevalo Jimenez
16347
post-template-default,single,single-post,postid-16347,single-format-standard,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

El examen: un instrumento que condiciona la metodología y la evaluación.

La asignatura es un producto estanco de un currículo que el profesorado se ve obligado a impartir y que de no ser planificado en cuanto a sus prioridades y temporalización corre el riesgo de desarrollarse de manera superficial e inconsistente, desde el punto de vista del aprendizaje. La asignatura es un concepto tradicional que se enfrenta a una nueva realidad que es el aprendizaje competencial, que requiere una definición interdisciplinar del proceso de enseñanza-aprendizaje, pues viene vinculado a la realidad, a la movilización de conocimientos (no fragmentados) para dar respuesta a las necesidades e inquietudes de quienes deben participar en la vida económica, social y cultural del país.

Esta forma tradicional de entender la enseñanza va acompañada de la propuesta del examen (de repetición de contenidos de los libros de texto) como procedimiento preponderante en la evaluación del producto final. Evaluación poco formativa (en general) y tendente  casi con exclusividad a la calificación, es decir al “reconocimiento” social del nivel alcanzado en materia de conocimientos.

Porque el modelo de examen de repetición de contenidos no facilita comprobar si la información aprendida y memorizada en la mayoría de los casos, se ha transformado en un aprendizaje significativo que perdure en el tiempo, consistente y que genere la motivación para seguir estudiando por la satisfacción que supone aprender  y  su aplicabilidad.

Hay una inercia a imponer  el examen como un instrumento de evaluación y que su finalidad sea la de reproducir con más o menos destreza las páginas de un libro de texto, que se ha convertido, en la mayoría de los casos, en el currículo de la asignatura impartida.

La importancia que ha adquirido el examen en el sistema educativo es de tal envergadura que hemos asumido, con naturalidad, que debemos preparar el examen; convirtiendo el instrumento en el propio fin de la evaluación. Como señala  Emilio Lledó “los exámenes no se preparan. Lo que se prepara o se debiera preparar es el conocimiento de una materia, de un saber, de un territorio de conocimiento”. Y, añado, hoy el uso exclusivo o preponderante del examen como instrumento de evaluación no alcanza a poder valorar el aprendizaje interdisciplinar y competencial, sobre el que se debe fundamentar el conocimiento desde el punto de vista normativo y pedagógico.

No es fácil abandonar este aprendizaje memorístico y de manual cuando el propio sistema educativo establece evaluaciones finales de etapa y en su caso de acceso a niveles superiores de educación, que se apoyan en pruebas externas. Si bien hay experiencias de docentes que utilizando otros medios de evaluación y potenciando la capacidad del alumnado para aprender por si mismos, alcanzan excelentes resultados, por ejemplo en las pruebas de acceso a la universidad. Sería algo así como “quien puede lo más, puede lo menos” un principio general del derecho, que podría convertirse en un principio general del proceso de enseñanza y aprendizaje: si nuestros alumnos y nuestras alumnas aprenden a aprender, aprenden a pensar por si mismos, sabrán afrontar cualquier tipo de prueba, incluida la del examen; pero saber preparar un examen no garantiza la competencia transversal y primordial en nuestra sociedad del conocimiento, la de aprender a aprender.

Porque la utilización exclusiva o preponderante del examen como instrumento de evaluación, limita en si mismo la evaluación como recurso pedagógico y la metodología docente. Curiosamente el instrumento condiciona la práctica docente. Hoy los docentes viven con preocupación la acreditación de la calificación de su asignatura conforme a los estándares de aprendizaje evaluables. La calificación y su instrumento se convierte, lamentablemente, en muchos casos, en el eje sobre el que gira su actividad docente.

Recientemente en una charla a aspirantes a las oposiciones a maestros, me preguntaban cómo proceder si al evaluar unos estándares de aprendizaje de evaluación con diferentes instrumentos, el alumno o la alumna obtenía distintas calificaciones. Me indicaba que en unos casos “suspendía” y en otros “aprobaba”. ¿Cuáles debo utilizar? Era la pregunta, que denotaba que la atención se dirigía al instrumento, no a que el alumno o la alumna alcanzaba el éxito al haberle ofrecido la posibilidad, legalmente establecida de atender a la diversidad con instrumentos de evaluación variados, de demostrar su talento y la adquisición de aprendizajes; que es lo relevante y a lo que debemos dedicar nuestro esfuerzo.

Hoy la neurociencia aplicada a la educación nos ofrece algunos “flashes de luz”, en palabras del profesor Mora, que nos pueden orientar a saber cómo aprende el cerebro. Siendo cautos, no se trata de destruir (por destruir)  viejas ideas, sino de experimentar e innovar, siempre con el objetivo de obtener un mejor resultado. Aprendemos (tanto individualmente como colectivamente) generando conexiones entre conceptos, secuencias, nodos, y también por simulación o réplica, tal como se indica en los descubrimientos en neurociencia cognitiva sobre el funcionamiento de los sistemas de neuronas espejo o especulares (Rizzolatti).

Hoy concebimos al alumnado como el agente activo de su propio aprendizaje. La exigencia de esfuerzo al alumno va acompañada de la necesidad (especialmente en la educación básica obligatoria) de provocar su motivación. Esta motivación depende de que se genere la curiosidad y la necesidad de aprender, sobre la base de esas conexiones a las que he hecho referencia. También depende de que el estudiante se sienta protagonista del proceso y del resultado de su aprendizaje y, finalmente, de que llegue a alcanzar las metas de aprendizaje propuestas y, con ello, que se produzca en él una percepción de auto-eficacia. Todo lo anterior contribuye a motivarle para abordar futuras tareas de aprendizaje.

Como siempre, el cambio en educación vendrá desde abajo. Dando paso y voz a los excelentes profesionales que, a veces en soledad, motivados para mejorar los resultados académicos de los alumnos y las alumnas en términos de calidad y equidad, ha puesto a su disposición metodologías creativas e instrumentos de evaluación variados que se están demostrando más eficaces.

Y lo último y muy importante, si hay diversidad de alumnado, también la tenemos de profesorado y todos caben. Porque las prácticas docentes tradicionales como la lección magistral y aquellas más modernas como las metodologías activas, tienen efectos distintos y compatibles en tres modalidades de habilidades cognitivas: el conocimiento formal acumulado, la capacidad para resolver problemas rutinarios y la capacidad de razonamiento. El acierto, como en el caso de los instrumentos de evaluación,  estaría en la capacidad del centro educativo para combinar, de manera planificada, métodos e instrumentos que beneficien al alumnado.

 

1 Comment
  • Óscar Siles Hernández
    Publicado a las 21:51h, 18 mayo Responder

    Excelente artículo, Muchas veces nos vemos condicionados y encorsetados por la poca flexibilidad que permite la normativa sobre evaluación.Me explico, cuando tienes una ley educativa que te obliga a evaluar TODOS los estándares de aprendizaje y utilizas una aplicación como la plataforma «Evalúa»,en la que tienes que «picar» más de ochenta estándares de aprendizaje por alumno y área, es difícil tener tiempo para evaluar de otra manera que no sea el control tradicional y una lista de seguimiento sobre el trabajo diario. Desde luego es lo más rápido, quizás no lo más pedagógico.

Enviar un comentario.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This

. Si continuas navegando por este sitio estás aceptando nuestras cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar