La libertad de elección de un centro de calidad. - Juan Jose Arevalo Jimenez
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La libertad de elección de un centro de calidad.

En el debate educativo de la sociedad del conocimiento el término calidad ocupa un lugar preferente. Un reto (el gran reto) es asegurar la calidad de la enseñanza, independientemente de las condiciones y circunstancias del alumnado (calidad con equidad). Ambos son dos principios del sistema educativo desde el año 2006, con la aprobación de la LOE (Ley Orgánica de Educación).

El derecho a la educación se reviste de un conglomerado de libertades, para hacer efectivo su ejercicio. Así  en la  Constitución española, tras el derecho a la educación (articulo 27.1 a) se afirma la libertad de enseñanza (articulo 27.1 b); al lado del derecho de los padres a elegir la formación religiosa y moral que estimen más oportuna para sus hijos (articulo 27.3); también figuran el derecho a la libertad de cátedra (articulo 20.1) y la libertad de conciencia (artículos 14, 16, 20, 23) y se garantiza la libertad de creación de centros docentes (articulo 27.6).

Si descendemos en el desarrollo normativo, la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación del año 1985), reconoce un derecho a los padres vinculado con la libertad de elección: la de escoger centro docente tanto público como distinto de los creados por los poderes públicos. Hoy el debate político sigue girando en torno a la libertad de los padres y madres a elegir un centro público o privado, al ser considerada esta decisión, por algunos, determinante en la educación de sus hijos e hijas.

Esta libertad de elección de centro educativo estaría muy vinculada al requisito de acceso al derecho a la educación, pero, como señalaba al principio, la sociedad, actualmente, exige no sólo acceder al sistema, sino que los alumnos y alumnas permanezcan y progresen en el sistema educativo, para que todos y todas alcancen el máximo desarrollo de su personalidad y capacidades.

En este debate en el año 2006 también se modificó la LODE (del año 1985) para incorporar esta idea y fijó que los padres y madres con relación a sus hijos e hijas tienen derecho a que reciban una educación, con la máxima garantía de calidad.

Es muy importante señalar que no hablamos de un propósito, una declaración de intenciones o de una bonita frase de un conferenciante, sino que “la máxima garantía de calidad” es un requisito legal del derecho fundamental a la educación de sus titulares (los alumnos y las alumnas).

¿Debería existir o existe una libertad de elección de un centro que ofrezca garantía de calidad en la educación que ofrece a su alumnado?

Una buena educación nos proporciona “ser más” al facilitar nuestra autorrealización, en términos de la pirámide de Maslow, es decir alcanzar esa necesidad psicológica más elevada del ser humano, en la cima de las jerarquías, una vez alcanzadas el resto de necesidades vitales y también nos proporciona “tener más” pues a mejor educación más posibilidades de participar en la vida económica y encontrar una profesión digna y evitar los riesgos de exclusión social. En definitiva una mejor educación garantiza una mayor libertad interior y exterior en la toma de decisiones en nuestra vida.

La primera dificultad es determinar que es calidad en educación; máxime cuando, hoy, preparamos (debiéramos preparar) a nuestros jóvenes para un futuro lleno de incertidumbres en el orden personal, social y laboral.

Calidad es un concepto polisémico, con indefinición y ambigüedad en este ámbito de reflexión. Dichas características son la causa de esa paradoja del acuerdo en la generalidad (todos están a favor de la calidad en la educación) y desacuerdo en el detalle (sobre qué es la calidad en la educación) que se aprecia fácilmente al abordar este asunto.

Por centrar la reflexión, los requisitos de los centros educativos, vienen referidos a espacios, ratios de alumnado, instalaciones (equipamientos en formación profesional) y número y titulación de los profesionales. Junto a estos requisitos materiales y personales, estaría el “activo inmaterial”, lo que defino como el ejercicio de la autonomía del centro educativo, para tomar decisiones sobre formación del profesorado, métodos didácticos, procedimientos de evaluación y calificación, gestión de la convivencia, medidas inclusivas y un largo etcétera, que suponen las decisiones de la autonomía organizativa, pedagógica y de gestión de los centros (ya sean públicos o privados), en sus proyectos educativos o idearios.

Estamos inmersos en los procesos de admisión de alumnado para el próximo curso académico y los padres y madres han solicitado puesto escolar atendiendo a sus preferencias, convicciones y la información que tienen sobre los centros educativos.

En cuanto a requisitos personales y materiales, la legislación define unos mínimos con los que debe contar el centro educativo para ser creado (centro público) o autorizado (centro privado) que se presumen ofrecen una garantía (mínima) de calidad en la educación que prestan.

Por lo cual, en mi opinión, es determinante la evaluación, atendiendo al contexto social del centro educativo y la transparencia en los resultados de la misma;porque al final

1 Comment
  • Gemma Córdoba Moreno
    Publicado a las 18:53h, 24 mayo Responder

    Con respecto a la experiencia de los centros privados concertados estos no sólo gestionan la evaluación de la acción docente sino que además promueven la excelencia de los alumnos. La preferencia por estos centros viene dada no sólo por ello sino también por la búsqueda de los padres por ofrecerles una ideología de la que sean partícipes la mayor parte de la comunidad educativa. La oferta de nuevas metodologías e innovación, los recursos materiales disponibles son muy importantes y cuanto más la labor docente que habla por los centros y su acción educativa que resulta ser su carta de presentación ante los padres y muestran las posibilidades del éxito escolar del alumnado. Por tanto, viendo aquí en Málaga las dificultades que sobre la evaluación de los centros y su acción educativa presentan estos docentes bajo el sello de la Fundación Victoria concuerda con la demanda de los padres y la petición de asistencia para sus hijos de estos centros, de los que actualmente se valora como se continúan llenando sus aulas. Concluyó por tanto estando conforme con tu opinión al respecto y me gustaría añadir que poner en valor también la ardua tarea de sus docentes, de quien Dan vida a los centros, es importante. Del mismo modo que opino que debe hacerse con toda buena labor educativa. Sin embargo se plantean interrogantes como la búsqueda de un consenso educativo inexistente y tannecesario en España que sin duda marcaría yun antes y un después y la otra es como en algunas ciudades sufren el desvío de alum nos los centros educativos privados concertados hacia los públicos por tener estos menor ratio.

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