Las reclamaciones de calificaciones tiempo de emociones y procedimiento - Juan Jose Arevalo Jimenez
16470
post-template-default,single,single-post,postid-16470,single-format-standard,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.6,vc_responsive

Las reclamaciones de calificaciones tiempo de emociones y procedimiento

El sistema educativo se organiza en etapas, ciclos, grados, cursos y niveles de enseñanza de forma que asegure la transición entre los mismos y, en su caso, dentro de cada uno de ellos. Transición entre cursos y evaluación continua en todas las etapas, son consignas de nuestro sistema educativo.

Si recibir educación de calidad es uno de los derechos reconocidos a las familias respecto a la educación de sus hijos e hijas, en la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación (artículo cuarto 1 A), ser evaluado y recibir información objetiva sobre la educación que se está recibiendo ha de entenderse también como un derecho. Efectivamente, la evaluación es el único instrumento que tenemos para verificar el cumplimiento de ese derecho superior, y que supone el acceso igualitario al conocimiento y a las oportunidades disponibles en la sociedad, acreditando los conocimientos que permiten al alumno permanecer y progresar en el sistema educativo.

La educación es un proceso emocional de aprendizajes significativos, en el que participan profesorado, alumnado y sus familias, que comparten la responsabilidad del éxito o fracaso de los jóvenes escolarizados en el sistema educativo. Para el profesorado también supone ajustarse a un procedimiento administrativo, dado que junto al derecho de los alumnos a que su dedicación, esfuerzo y rendimiento sean evaluados con objetividad, existe un derecho a la reclamación de la calificación, fruto de la evaluación continua.

La libertad de cátedra del docente para enseñar, evaluar y calificar, cuando es malentendida, choca con el derecho a la evaluación objetiva que supone atenerse a la programación didáctica. Es decir a los criterios y procedimientos que se han hecho públicos en este documento programático y en su caso a las adaptaciones (si fueran necesarias) que atienden al alumnado con necesidad de apoyo educativo. A su vez el interés de los tutores legales en la promoción de curso de sus hijos e hijas, supone, en ocasiones, una presión sobre el profesorado (especialmente en Primaria) que a pesar de sus aclaraciones sobre la calificación obtenida, no encuentran una respuesta positiva en algunas familias.

A partir de esta discrepancia se inicia un procedimiento donde acabarán interviniendo, terceras personas para resolver la discrepancia en la calificación. En segunda instancia, los directores y directoras de los centros educativos, con el informe motivado de los órganos de coordinación didáctica y finalmente la autoridad administrativa competente (Delegado, Director Provincial, etc) que acabará resolviendo con el informe de la inspección de educación un proceso, que mezcla emociones y una regulación tasada desde el punto de vista administrativo.

¿Objetividad a la hora de evaluar y calificar?. Para los docentes afectados por estos procesos de reclamación de calificaciones, surge una reflexión: conociendo el profesor o la profesora mejor que nadie la trayectoria del alumno o de la alumna durante el curso ¿dónde está la duda?. Y

:

“Impotencia, rabia e indignación son algunos de los sentimientos que está motivando la actuación que la Inspección educativa está desplegando entre el profesorado de numerosos institutos de la provincia. Unas quejas que, sin ser nuevas, tienen como denominador común las «presiones» que asegura estar recibiendo profesorado con alumnos de Secundaria a su cargo para mejorar los índices de aprobados, en particular en aquellos casos concretos en los que el porcentaje de suspensos en su materia supera el 50 por ciento”.

http://sevilla.abc.es/sevilla/20130314/sevi-inspeccion-profes-cates-201303132219.html

Y es cierto que los procesos de reclamaciones de calificaciones se “viven”, en ocasiones, como la perdida de la autoridad ante el alumnado y sus familias. A su vez en los centros (especialmente los privados) se alega que pierden credibilidad ante las familias, cuando estos procesos se resuelven desfavorablemente.

Solo cuando observemos el proceso de evaluación objetiva del alumnado y de reclamación de calificaciones como un proceso educativo, legalmente establecido, de recogida de información de manera fiable y válida ajustada al currículo, evitaremos percibir estos procedimientos como una crítica al trabajo docente y lo entenderemos como una oportunidad de aprendizaje y de mejora de la calidad de la educación que venimos prestando.

Si quieres conocer las funciones y atribuciones de la inspección de educación en el proceso de reclamación de calificaciones por parte del alumnado o sus representantes legales, puedes leer esta reflexión técnica:

https://inspecciondeeducacion.com/la-inspeccion-de-educacion-en-el-proceso-de-reclamacion-de-calificaciones/

Sin comentarios.

Enviar un comentario.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This

. Si continuas navegando por este sitio estás aceptando nuestras cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar