Profesores excelentes y alumnos desconectados - Juan Jose Arevalo Jimenez
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Profesores excelentes y alumnos desconectados

Si pensamos que el índice social económico y cultural del alumnado y su familia es determinante en los resultados escolares, independientemente de la tipología del centro educativo, podemos concluir que sólo la excelencia del profesorado con una alta competencia emocional y profesional supondrá un valor añadido y corrector de las diferencias de origen de nuestros alumnos y alumnas.

Se habla de una crisis del aprendizaje que retroalimenta una crisis de enseñanza o viceversa. Las altas tasas de abandono escolar esconden una falta de motivación hacia un proceso de enseñanza y aprendizaje que no conecta con parte del alumnado, en las etapas de la educación básica obligatoria.

¿Qué es lo que impulsa el aprendizaje? El contexto familiar se configura como principal factor. El siguiente que apuntan  las investigaciones  es el de la calidad de los profesores (entre ellos el estudio de McKinsey (“How the  world’s best performing schools systems come out on top”).

Partiendo de la determinante influencia del contexto, la actividad de los centros educativos recae en última instancia en el profesorado que en ellos trabaja. El sistema les debe ofrecer un amplio margen de autonomía (especialmente en la escuela pública) para trabajar con la diversidad de alumnado, orientación y apoyo en los primeros años, evaluación periódica con procedimientos públicos para facilitar su desarrollo profesional potenciando sus capacidades y subsanando sus debilidades y gestionar la asignación del profesorado atendiendo a las necesidades de los alumnos. Porque son los alumnos desconectados del sistema los que necesitan a los mejores profesores.

En este  punto hay que incluir la noción del “valor agregado” que ofrece un profesor en la vida escolar de un alumno y cómo los profesores eficaces potencian el aprendizaje. “Ningún otro atributo de las escuelas genera un impacto semejante en los logros educativos”,  así lo remarca el estudio del Banco Mundial: Profesores excelentes: Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe.

Atendiendo a este informe, los trabajos de investigación realizados en los últimos 10 años han permitido reunir también nuevas evidencias que indican que, una vez que los niños ingresan a la escuela, ningún otro factor es tan importante como la calidad de los profesores. Los datos cada vez más numerosos de pruebas a los estudiantes, en especial en Estados Unidos, permiten a los investigadores medir el “valor agregado” de los profesores en el transcurso de un año escolar y generan evidencias muy esclarecedoras acerca de las amplias variaciones en la eficacia docente, aun dentro de la misma escuela y en el mismo grado. Los alumnos que tienen profesores de bajo desempeño pueden manejar un 50 % o menos del plan de estudio correspondiente a ese grado; los que tienen buenos profesores alcanzan en promedio los logros de un año escolar, y los que tienen profesores excelentes avanzan 1,5 niveles o más (Hanushek y Rivkin, 2010; Rockoff, 2004). Las investigaciones más recientes muestran que la exposición a tan solo un profesor sumamente eficaz mejora las tasas de participación de los estudiantes en las universidades y posteriormente, sus ingresos (Chetty, Friedman y Rockoff). Cuando los estudiantes pasan por una serie de profesores excelentes o de bajo desempeño a lo largo de varios años, los efectos se potencian, y pueden dar lugar a brechas insalvables en los niveles de aprendizaje.

A su vez,

. De elevar la autoestima de los alumnos para mejorar su desarrollo personal y el rendimiento académico.

 “Aquí hay una estructura de trabajo muy industrial”, dice Andreas Schleicher (director de educación de la OCDE), al referirse al trabajo del profesorado con relación al de otros países.

Si decimos que el sistema educativo debe adaptarse a los tiempos del cambio tecnológico, económico y social, también habría que aplicar este criterio en la asignación del principal factor de calidad que ofrece el sistema y que puede corregir las desigualdades de origen el alumnado.

Queda clara la importancia de la asignación de los mejores profesores a los alumnos con más necesidades de apoyo educativo. Ahora que se vuelve a hablar de reforma educativa hay que recordar que el papel todo lo soporta, pero las evidencias son el único camino que podemos emprender con alguna garantía de introducir las mejoras que contribuyan a favorecer la calidad y equidad del sistema educativo.

Demos apoyo y luz a los profesores excelentes del sistema, para conectar a los alumnos que más lo necesitan.

 

 

 

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